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LA FAMILIA FACTOR PROTECTOR

LA FAMILIA, FACTOR PROTECTOR PARA LA SALUD MENTAL

Cuando Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas afirmó que Una familia fuerte y unida es una de las armas más eficaces contra la enfermedad y debemos emplear nuestro esfuerzo en ayudar a que esta unidad tan valiosa, desempeñe su papel como protector social entregó un mensaje significativo en torno a la importancia de la familia como núcleo social para la movilización de comunidades sanas y felices. El entorno laboral es el escenario ideal para el fortalecimiento del principal factor protector: “Las Familias”.

La familia es el mayor vínculo afectivo de los seres humanos y es por excelencia factor protector y ayudador de los trabajadores.

Las empresas al compartir su misión, visión y valores, con las familias de sus trabajadores, promueven una mayor sostenibilidad en el mercado, fidelización de su capital de trabajo y el mejoramiento del propósito y sentido que el trabajo ofrece a las personas de acuerdo con la actividad que desempeñan.

Hoy son muchas las prácticas empresariales en torno a la salud mental; todos los esfuerzos son importantes a la hora de proteger al trabajador del desgaste emocional y de las presiones del trabajo, las cuales causan efectos sobre la salud, minimizando la posibilidad de vivenciar ambientes de armonía y felicidad en la cultura y clima laboral.

La familia se ha convertido en un actor prioritario en la generación de estrategias para la prevención de los riesgos y la promoción de la salud integral del trabajador. Las actuales condiciones laborales, exigen demandas de tiempo de los padres, las largas jornadas de trabajo los extraen de su principal rol como formadores de sus hijos y familiares; generando un impacto significativo que debilita los vínculos afectivos entre las parejas y limita el tiempo para disfrutar los espacios vitales con la familia.

El panorama mundial y nacional de la enfermedad mental, prioriza la gestión preventiva en seguridad y salud en el trabajo y moviliza iniciativas en torno a promover el balance entre la vida laboral y la vida familiar en cualquier sector productivo al que pertenezcan.

Se suma a esta condición, la ausencia de los jóvenes en los escenarios familiares por la abstracción generada por el uso de las tecnologías que hoy gobiernan los espacios y las redes. Los jóvenes se sienten menos conectados a las personas y más conectados al internet y a los teléfonos celulares; una realidad que sin duda afecta la dinámica familiar y debilita los vínculos afectivos necesarios para crear espacios mentalmente saludables.

Un reto que nos impone el mundo de hoy y las exigencias del trabajo es la creación de programas que permitan un mayor acercamiento de las familias a las empresas y viceversa.

La familia debe ser una responsabilidad empresarial con prioridad, puesto que se convierte en el actor fundamental para mantener la salud mental de los trabajadores, trasciende las fronteras organizacionales y se extiende a la comunidad, creando verdaderas acciones en Responsabilidad Social Empresarial.

Trabajar en valores organizacionales como la confianza la integridad, la verdad, la humildad, entre mucha otras para lograr clima y cultura organizacional saludable, representa el modelo a seguir hoy de las empresas exitosas.

Generar nuevas dinámicas de relacionamiento personal, moverse en ambientes con personas que se dirigen hacia un mismo objetivo, que se esfuerzan de manera colectiva y que apoyan su propio esfuerzo para convertirlo en un esfuerzo de grupo; son acciones hacia donde debemos dirigir a las empresas, sus trabajadores y sus familias.

Son innumerables las formas de integrar a las familias y a los trabajadores en espacios de colaboración, modelar espacios lúdicos a través de juegos y dinámicas divertidas, facilitan el aprendizaje, generan acciones desde las emociones y logran el cambio cultural esperado hacia el autocuidado, la felicidad y la armonía laboral.

Promover entornos de trabajo saludable, implica asegurar condiciones de trabajo saludables; tiene que ver con el compromiso legítimo de la alta dirección a través del desarrollo de políticas de mejoramiento de procesos, mantenimiento de equipos, modernización de áreas, participación activa de los trabajadores y sus familias, entre otras muchas acciones que hacen parte del esfuerzo colectivo para lograr un entorno saludable, sano y seguro desde hoy para el mañana.

Invitamos a toda la población trabajadora y a los empleadores en general a no ahorrar esfuerzos cuando se trate de trabajar en salud mental; desarrollar acciones con entusiasmo, amor y sobre todo con pasión por lo que hacemos, representa la energía necesaria para generar el cambio que necesitamos y el logro de los más importante, la felicidad de nuestros trabajadores en Colombia.

 

Escrito por: Luana Betsy Polo Cortés

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