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REALIDADES EN LAS PATOLOGÍAS LABORALES

LA IMPORTANCIA EN EL RECONOCIMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DE SALUD MENTAL

Puntos clave:

  • La enfermedad mental es una enfermedad como cualquier otra, de la cual no nos debemos avergonzar y que requiere tratamiento.
  • Todos podemos sufrir una enfermedad mental por lo que es importante reconocerla lo más pronto posible
  • En nuestro ambiente de trabajo es importante: reconoce, no juzgues. No minimices, acompaña. Busca ayuda.

Lamentablemente aún hoy, en el siglo XXI, la psiquiatría sigue siendo una de las especialidades médicas más estigmatizadas en Colombia. Más allá de las barreras administrativas para acceder a la consulta con un especialista, nos encontramos la barrera del que dirán, de la estigmatización y del pensamiento frecuente que limita la consulta: ¡yo no estoy loco!

Si a usted como lector le cuesta trabajo creer esta afirmación, no creo que le produzca mucho esfuerzo recordar alguna conversación entre familiares o compañeros de trabajo en la que discutieran sus problemas de salud. En dichas conversaciones, encontramos a los que sufren de hipertensión y discuten abiertamente sus cifras tensionales o hasta hacen bromas sobre el número de medicamentos que toman; tal vez encontramos a alguno que sufra de diabetes mellitus y comente los cambios de estilo de vida, lo difícil que resulta inyectarse la insulina, durante lo cual posiblemente manifieste preocupación, pero no vergüenza. Ahora pregunto, ¿qué tan frecuente sus compañeros de trabajo conversan abiertamente de su enfermedad mental? ¿sobre su tratamiento psiquiátricos o psicológico? o aún peor, ¿cuántos no abrirán los ojos con sorpresa y hasta cierta incomodidad si alguien se atreve a hablarlo?.

Por todo lo anterior, es que en este artículo, más que hablar sobre criterios diagnósticos, o los últimos avances científicos para el tratamiento de determinada patología mental, lo que busco es hacer un llamado para que seamos los amigos, familiares y compañeros de trabajo la primera línea de ayuda y no la primera barrera. Para esto, no se necesita haber leído ningún manual de patología psiquiátrica, solo se necesita seguir unas cuantas recomendaciones, que enunciaré a continuación, enfocándome en los trastornos de ansiedad y afectivos, ya que son las patologías que más frecuentemente observaremos en el ambiente laboral y que pueden llegar a afectar hasta el 10% de la población colombiana (1).

El primer paso es reconocer que algo no está bien. ¿Cómo lo notamos? bueno hay que estar atentos a cambios en la conducta como:

  • Tendencia al aislamiento: lo notamos cuando nuestro compañero empieza a preferir estar solo, ya no sale a tomar el café con nosotros como lo hacía la antes o prefiere ir a almorzar a un sitio aislado, o incluso puede continuar acompañándonos, pero actúa como si estuviera solo. Si antes solía acompañarnos a planes o actividades luego del trabajo, ahora busca alguna disculpa para no asistir.
  • Cambios de ánimo: en este punto lo primero que se nos viene a la cabeza es la depresión o la ansiedad, y efectivamente es lo más frecuente. Pero la tristeza, el llanto o la ansiedad no es lo único que podemos ver. También debemos estar muy atentos con los compañeros que se tornan irritables al parecer sin razón alguna o por el contrario se tornan apáticos y pareciera que no les importa lo que sucede a su alrededor. Estos cambios se pueden ver reflejados en un incremento de quejas y reclamos si el trabajo involucra atención al público.
  • Cambios en el rendimiento laboral: el mundo laboral actual nos mide de acuerdo a la productividad y resultados, siendo esta una de las principales causas de enfermedad mental en el trabajo, sin embargo, este aspecto también puede ser de ayuda a la hora de detectar que algo malo está pasando. Esto lo podemos evidenciar en el compañero que de un momento a otro empieza a tener una alteración en su rendimiento, ya sea porque la calidad de su trabajo disminuye, presentando errores que antes no cometía o se demora mucho más tiempo de lo usual en alguna tarea determinada.
  • Motivación: tareas que antes eran motivo de alegría o entusiasmo, ahora son algo rutinario, las hace más que todo por obligación y cumplimiento. También se puede notar que ahora generan una gran preocupación.
  • Alimentación: estos cambios se pueden dar tanto por un incremento o disminución significativa en la ingesta de alimentos. También podemos notar un incremento en la toma de café o bebidas energéticas, ya que en estos casos suele verse alterado el sueño y en consecuencia una marcada somnolencia en el día, asociado a una disminución en el rendimiento laboral. También podemos notar un incremento en el consumo de licor, cigarrillo o sustancias psicoactivas.

Ahora bien, es importante aclarar que ni la presencia de estos elementos es evidencia de un trastorno afectivo o de ansiedad, ni la ausencia de estos descarta una enfermedad mental. Sin embargo, pueden ser de gran ayuda para reconocer un problema, que en ocasiones es la parte más difícil de todo el tratamiento.

Finalmente, ¿que podemos hacer en caso de identificar estos cambios? lo primero es no juzgar a la otra persona ya sea por lo que siente, o por la causa de sus problemas, en estos casos no es solo cuestión de echarle ganas, ser fuerte o no prestarle atención. Todos respondemos a los estresores de la vida cotidiana de forma diferente y lo que para nosotros puede ser algo mínimo, para la otra persona puede representar una carga emocional muy grande. Es importante hacerle saber a esta persona que puede contar con nosotros y no obligarlo a hablar, pues al sentirse presionado lo que podemos generar es un mayor aislamiento. Finalmente, en caso de que lo consideremos necesario, ayudarlo a buscar ayuda profesional pues no es loco el que va al psiquiatra, la locura es no ir cuando se necesita.

ENCUESTA NACIONAL DE SALUD MENTAL. Ministerio de Salud y Protección Social, Colciencias 2015.

Escrito por: José Guillermo Vargas R.

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